Policía baleado en Ciudad del Este tras caer en trampa de cita amorosa

Una nueva muestra de la inseguridad desbordada en la frontera se registró en la madrugada del domingo, cuando el oficial Jorge Sánchez cayó en una trampa mortal en el barrio San Rafael de Ciudad del Este. El uniformado, que viajó desde Asunción para un encuentro amoroso pactado en redes sociales, fue brutalmente emboscado por cinco delincuentes que le propinaron cuatro impactos de bala, dejándolo gravemente herido.
La cobarde emboscada revela el nivel de impunidad con que operan las bandas criminales en la ciudad, donde ni siquiera los efectivos policiales están a salvo. Mientras Sánchez lucha por su vida en el hospital, la indolente respuesta institucional se limita a trámites burocráticos: el fiscal Alcides Giménez ordenó la prueba de parafina, un procedimiento que parece más un formalismo que una acción contundente contra el crimen organizado.
En el lugar fue detenido Francisco Dávalos, un delincuente de 27 años con antecedentes por robo agravado, quien presentaba una herida en el pecho. La incautación de una pistola Glock 17 de procedencia austriaca con 12 cartuchos sin percutir evidencia la sofisticación del armamento que manejan estas bandas, mientras las autoridades parecen más interesadas en protocolos que en resultados.
Este vergonzoso episodio expone la doble vulnerabilidad de los ciudadanos: por un lado, la creciente criminalidad que utiliza métodos cada vez más audaces; por otro, la inacción estatal que se conforma con detenciones aisladas mientras el tejido social se desgarra. La frontera se ha convertido en un territorio donde la ley es letra muerta y la vida humana vale menos que un botín.