Peña denuncia que el colapso sanitario fue una decisión política premeditada de gobiernos anteriores
El presidente Santiago Peña lanzó una acusación contundente: el estado calamitoso de la salud pública en Paraguay no es fruto del azar ni de la mala suerte, sino una decisión política premeditada de gobiernos anteriores. En un acto de entrega de ambulancias en la Fuerza Aérea Paraguaya en Luque, el mandatario prometió que al final de su gestión dejará un sistema sanitario mejorado, pero no sin antes señalar con el dedo la herencia de negligencia que recibió.
Peña aprovechó la ocasión para arremeter, una vez más, contra la administración de Mario Abdo Benítez. Recordó con crudeza el cementerio de ambulancias encontrado en el parque Venezuela, una imagen que calificó como el epítome de la indolencia estatal. “Escondemos nuestros problemas para no sentirnos avergonzados”, sentenció, en una crítica mordaz a la cultura del ocultamiento que, según él, caracterizó a gestiones pasadas.
El jefe de Estado se autoproclamó como el presidente que más ha trabajado por la descentralización en la historia del país, una medida que definió como una decisión técnico-política esencial. “Paraguay no se puede gobernar desde Asunción; es materialmente imposible”, afirmó con tono soberbio, comparando el tamaño territorial del país con el de Alemania para justificar su enfoque.
En un alarde de autocomplacencia, Peña aseguró que su gobierno ya hizo más que la administración anterior en solo la mitad del tiempo. Mencionó con sorna los 42.000 soluciones habitacionales entregadas frente a las 37.000 de Abdo en cinco años, aunque luego intentó matizar diciendo que “no vinimos para competir”. Finalmente, defendió con vehemencia a la clase política, un sector que según él es insultado e incomprendido, cargando con las culpas de unos pocos.

