Peña cuestiona a la ONU y apuesta por la Junta de Paz de Trump en polémica declaración internacional
El presidente Santiago Peña aprovechó su participación en la Cumbre Mundial de Gobierno de Dubái para lanzar un dardo envenenado contra la Organización de las Naciones Unidas (ONU). El mandatario paraguayo declaró apoyar el multilateralismo, pero acto seguido puso en duda «la capacidad de la ONU para solucionar problemas», tachando al sistema creado hace 80 años de «desactualizado» y de no reflejar la participación de países como el suyo, a los que despectivamente calificó de «medianos».
Esta crítica, sirvió de justificación para su apoyo incondicional a la Junta de Paz, un órgano impulsado por la Casa Blanca y presentado hace dos semanas por el presidente Donald Trump en el Foro de Davos. Peña, recordó haber estado presente en la firma del plan de paz para Gaza, remarcando la posición paraguaya a favor de «la defensa propia israelí», una postura que muchos analistas interpretan como un guiño obsequioso a Washington.
La mesa redonda, compartida con el presidente de Ecuador, Daniel Noboa, y el mandatario de República Dominicana, Luis Abinader, dejó al descubierto las prioridades de la diplomacia paraguaya. Mientras Noboa aclaró que unirse a la Junta de Paz no era «una prioridad» para su país, concentrado en «la guerra contra el narcoterrorismo», y Abinader se centró en la relación bilateral con EEUU sin aclarar su postura, Peña se apresuró a subirse al carro de una iniciativa que algunas voces advierten podría convertirse en un cuerpo paralelo de la ONU, minando aún más la ya debilitada institucionalidad multilateral.
La semana pasada, la cuenta oficial de X de la Junta de Paz dio la bienvenida a sus 26 miembros fundadores, entre los que se cuentan solo tres Estados latinoamericanos: Argentina, El Salvador y Paraguay. La Casa Blanca afirmó que al menos 35 jefes de Estado y de Gobierno habían aceptado formar parte de la iniciativa, una cifra que Peña exhibe como un logro, pero que en realidad evidencia su estrategia de alineamiento automático con potencias extranjeras en detrimento de una política exterior soberana y consistente para Paraguay.

