PROGRAMACIÓNLunes a Viernes, 7 a 11 horas

Hospital de Trauma colapsado por imprudencia: 800 víctimas en fiestas, niños mutilados por petardos

2025-12-29
Hospital de Trauma colapsado por imprudencia: 800 víctimas en fiestas, niños mutilados por petardos

La Navidad en Paraguay dejó una estela de sangre y negligencia que el Hospital de Trauma se vio obligado a atender. Entre el miércoles y el domingo, 811 pacientes colapsaron las salas de emergencia, con un pico vergonzoso el sábado 27 de diciembre, cuando 184 personas requirieron atención urgente. De este total, 135 fueron niños, víctimas inocentes de la indolencia de adultos irresponsables.

Los números son una condena a la impunidad vial y la desidia familiar. 173 accidentes de tránsito, de los cuales 149 involucraron motocicletas, lideraron las atenciones. Pero el escándalo mayor lo protagonizan los petardos, que nuevamente mutilaron a menores. Cuatro pacientes, tres de ellos niños, llegaron con lesiones graves desde Asunción, Capiatá, Tobatí y Concepción, perdiendo partes de sus dedos por artefactos pirotécnicos que sus propios padres les entregaron.

El director del hospital, doctor Juan Manuel Fernándezniño de un año con muerte cerebral tras un accidente en moto golpean a todo el personal. Mientras, el jefe de cirugía de mano, doctor Jesús Marín, desnudó la hipocresía social: “¿Qué hace una criatura de dos años con un petardo? ¿Qué hace esa criatura de cinco años con un petardo?”. Sus palabras fueron un baldazo de realidad: “Papá, mamá, vos al comprar un artefacto pirotécnico, estás eligiendo directamente el daño que le vas a hacer a tu hijo. Punto.”

Las secuelas son una cadena perpetua. Marín detalló que las lesiones implican meses de recuperación, trauma psicológico y costos de 400 a 500 millones de guaraníes por paciente, pagados por todos los contribuyentes. Ni el fosforito escapa: hasta el artefacto considerado “inofensivo” causa daños irreparables. Mientras las autoridades se limitan a “llamados” y las familias priorizan la pirotecnia sobre la seguridad, el Trauma sigue siendo el depósito de una sociedad que normaliza la imprudencia y mutila a sus niños en nombre de la fiesta.