Fuga vergonzosa en cárcel de máxima seguridad: dos reclusos burlan al sistema penitenciario
En un hecho que expone la profunda vulnerabilidad del sistema penitenciario paraguayo, César Lino Aguirre Leguizamón y Justo Pastor Morel lograron evadirse en la madrugada de este lunes del penal de máxima seguridad de Minga Guazú. La fuga, ocurrida alrededor de las 01:30 horas, no solo revela fallas estructurales alarmantes, sino también una indolencia institucional que permite que reclusos condenados por robo agravado burlen las supuestas medidas de seguridad más rigurosas.
Según los datos oficiales, los internos utilizaron herramientas de trabajo, entre ellas alicates, para cortar el cercado perimetral y luego descendieron del muro mediante un sistema improvisado con sábanas, tipo rappel. Este modus operandi, propio de películas de acción, evidencia una seguridad tan laxa que raya en lo absurdo. ¿Cómo es posible que en una cárcel de máxima seguridad los reclusos tengan acceso a herramientas capaces de cortar tejidos? La respuesta apunta a una administración penitenciaria obtusa y negligente.
El Ministerio de Justicia, en un comunicado que parece más un intento de minimizar el escándalo que una explicación transparente, precisó que la fuga se produjo en el Módulo 5, un sector convencional destinado a internos que participan en programas laborales, específicamente el módulo de artesanos. Asimismo, la cartera estatal señaló que los evadidos «no corresponden a perfiles de alta peligrosidad», una afirmación que solo añade más dudas sobre por qué estaban recluidos en un establecimiento de alta seguridad y cómo lograron escapar si no representaban una amenaza significativa.
Mientras las patrulleras desplegaban retenes en las inmediaciones del penal y en los accesos de la zona, revisando vehículos y compartimientos de carga, la pregunta que queda flotando en el aire es: ¿cuántas más fugas como esta tendrán que ocurrir antes de que las autoridades asuman su responsabilidad y fortalezcan un sistema penitenciario que hoy parece más una farsa que una institución seria? La evasión de Aguirre y Morel no es solo un hecho delictivo; es un síntoma de un Estado que falla en una de sus funciones más básicas: garantizar la seguridad y la justicia.

